Con un capital de G. 2,5 millones -mediante un crédito que le facilitó su madre- hizo realidad su sueño de estar al mando de un próspero negocio abocado a la venta de calzados.
“Mis padres fueron los que me enseñaron siempre el amor hacia el trabajo. Me inculcaron valores que luego trasladé al mundo de los negocios. Con ese pequeño capital, sumado a mis ganas de trabajar y gran determinación comencé Ruth Calzados”, recordó la joven sobre sus primeros pasos.
Contar con esa anhelada independencia económica la motivó a seguir a pesar de las adversidades. Con este propósito pudo captar rápidamente a una gran cantidad