Nos merecemos un cambio de actitud, o sea, de corazón. Nadie puede sentirse dominado por nadie. El hecho de que exista una minoría privilegiada, es deshumanizador por completo, fruto de una inmoral que nos daña el propio tronco humanitario. Estamos aquí para protegernos unos a otros; y reunir, así de este modo, la conjunción de pulsos, en la búsqueda de un mundo menos interesado y más justo, lo que nos debe hacer repensar las situaciones de desigualdades que nos hemos vertido entre sí, así como ese espíritu discriminante que germina a nuestro alrededor. Mal que nos pese, necesitamos todos participar plenamente en la transformación, comprometernos mutuamente, tener voz y ser oídos, impulsando abecedarios en favor de la nula exclusión.
Columnas
La humanidad tiene que socorrerse
Se están produciendo violaciones de los derechos humanos por todos los espacios en los que habitamos debido a las leyes y a las prácticas segregacionistas. Las normas han de salvaguardar, no extorsionar.