Toca pagar la fiesta
Desde hace más de dos décadas, el sistema previsional Fiscal viene siendo administrado como si fuera una caja política de favores y no un pilar estructural del Estado. A partir de 2001, el Congreso Nacional fue introduciendo modificaciones sucesivas en las reglas de jubilación de docentes, militares y policías sin ningún tipo de respaldo técnico serio. No hubo estudios financieros de largo plazo ni evaluaciones actuariales que midieran el impacto de cada concesión. Hubo, en cambio, una lógica recurrente: ante cada movilización sectorial, ante cada presión gremial, la respuesta política fue ceder beneficios previsionales como moneda de cambio para comprar paz social y, sobre todo, votos.
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