OPINION

El pescador de perlas

En una isla lejana de la Polinesia, donde el mar es tan claro que parece un espejo y las palmeras se mecen con el viento, vivía un niño llamado Keanu. Desde pequeño aprendió el oficio de sus padres: recolectar ostras. No era un trabajo fácil. Había que sumergirse durante horas, soportar el cansancio y volver a la orilla con las manos vacías más veces de las que uno quisiera.

El pescador de perlas
Rubén  Ovelar

Por:

11 de febrero de 2026 | 04:00

Tiempo de lectura: 1 minutos

Tags: columna, comentario
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