OPINION
El café derramado de Matías
—¡No puede ser! —exclamó Matías mientras observaba la pantalla de su notebook. La presentación estaba lista. Había trabajado durante varios días para exponer los resultados del semestre ante el directorio de la empresa. Era una reunión importante. Estaban presentes los accionistas, los gerentes y varios invitados especiales. Respiró profundo, conectó su computadora al proyector y comenzó.
Tiempo de lectura: 1 minutos
Comparte esta noticia



