Sábado 30 de Agosto del 2014

“Las heridas de la Guerra de la Triple Alianza siguen abiertas”

09/01/2013 14:05pm | MANAGEMENT EN 5DíAS |


Dan Rosenheck es un joven periodista estadounidense que estudió en Harvard. Actualmente escribe para la prestigiosa revista británica The Economist, considerada por muchos como la Biblia en el mundo de los negocios.

El pasado 20 de diciembre publicó un excelente artículo “Paraguay’s awful history. The never-ending war” sobre la actualidad política de Paraguay y su relación con sus países vecinos a partir de un análisis crítico sobre la Guerra de la Triple Alianza (1864 –1870) y sus consecuencias que llegan a influir hasta inclusive la segunda década del siglo 21.

Para conocer con mayor profundidad qué le motivó a escribir una nota sobre un aspecto tan sensible y polémico de la historia de América Latina, diario 5/ días entrevistó al periodista norteamericano, quien explicó lo que pretendía con su investigación publicada en el prestigioso semanario inglés.

–¿Cuál ha sido el disparador para que usted escribiera esa nota?

–Fui el corresponsal de The Economist en Argentina entre 2004 y 2009. Apenas llegué algún argentino me mencionó algún dato sobre una guerra en la que habían muerto hasta el 90% de los hombres paraguayos. Me costaba creer tanto que nunca me había enterado del conflicto como el hecho de que fuera tan sangrienta en tan pocos años.

Me puse a leer en Internet, y quedé a la vez espantado y fascinado. Desde entonces siempre quise viajar a Paraguay, recorrer los campos de batalla, y aprender y compartir la historia con nuestros lectores. P ero y a que o currió hace unos 140 años, no ofrecía mucha “primicia” para un semanario de actualidad.

Después de la destitución de Fernando Lugo, no sólo Paraguay volvió a ser un tema de interés mundial sino también muchos paraguayos empezaron a hablar de la Triple Alianza, y comparar lo que pasó en 1870 con las últimas noticias.

Una vez que el tema entró de nuevo a la coyuntura, les pude pedir a mis editores que me mandaran al país a investigar.

–¿Qué opinión tiene sobre la reacción que produjo?

–No sé muy bien qué reacción ha producido en Paraguay. Me impresionó el conocimiento de historia de varias personas que comentaron sobre el artículo en nuestro sitio web. Me llamó la atención que mucha gente en la web me criticaba por no haber mencionado el supuesto papel del Reino Unido en fomentar la guerra.

El otro día subí una nota a nuestro blog sobre América Latina, “Americas View” en la que aclaré que yo por lo menos no encontré ni una pizca de evidencia histórica de tal intervención británica.

–¿Fue un tema difícil de convencer a la jefatura de redacción?

–Para nada, fue mucho más fácil de lo que esperaba. Les mandé mi propuesta, y en unos pocos días la editora del número navideño de la revista me la aprobó.

–¿Qué fue lo que más le llamó la atención de lo que escuchó con referencia al tema?

–La injusticia del olvido (al nivel mundial) de un acontecimiento tan devastador que afectó tanta gente, y que las heridas todavía siguen bien abiertas.

–¿Para una revista británica le llamó la atención la mirada en torno a la financiación de la guerra?

–Ya dije que sí. Lo que pasa es que la teoría de la dependencia y el legado intelectual de Eduardo Galeano han tenido mucha influencia en América Latina. La única cosa que mucha gente sabe de la Guerra de la Triple Alianza es lo que les enseñaron en la escuela o la universidad, que fue un gran complot del nefasto y todopoderoso imperio británico.

No se le puede esperar al lector común y corriente que esté al tanto de las investigaciones más recientes de los historiadores académicos más destacados. Espero que mi artículo sirva para corregir esta desinformación.

- Usted destacó la falta de un museo que recuerde la guerra en Asunción ¿Sugiere la necesidad de construir un museo parecido al del holocausto judío que se lo puede ver en Washington o Jerusalén y qué impacto tendría eso?

- Sí, creo que sería muy importante y valioso establecer un museo. Pero Paraguay es un país en desarrollo, con recursos limitados, y si yo fuera un contribuyente paraguayo, tal vez preferiría que mis impuestos se gasten en escuelas o infraestructura.

Lo mejor sería si los cuatro países involucrados financiaran la construcción de un museo juntos y contrataran a un equipo de expertos modernos para armar su contenido. Creo que el mayor beneficio de este proyecto sería que todos tendrían que sacrificar sus mitos y leyendas, y reconocer su cuota de responsabilidad por este capítulo trágico de la historia.

–¿Debe el Paraguay utilizar el conflicto como una posición negociadora en su trato con Brasil y Argentina?

–No creo eso, sólo echaría leña al fuego. Estar consciente de la historia es una cosa; u tilizarla p ara a umentar la tensión con los vecinos es otra.

–Las guerras y los conflictos definen el carácter de los pueblos, en el caso de Paraguay ¿qué sensación le dejó luego del reportaje la percepción de los paraguayos sobre el tema?

–Más que nada percibí una suerte de complejo de víctima al nivel nacional, y orgullo en no haberse rendido aunque significara la aniquilación del país. No creo que ninguna de estas dos tendencias sea saludable.

Me parece que el tema de Fernando Lugo y Mercosur ha provocado un buen nivel de reflexión y discusión en casas privadas y grupos chicos, pero la conversación pública todavía está dominada por el nacionalismo y la propaganda.

–Para un joven periodista como usted, develar el tema en un artículo largo como el que escribió ¿qué sensación le dejó?

–Me afectó mucho armar esta nota, que investigué y escribí tanto con el corazón como el cerebro. La mayoría de mis artículos dependen de las noticias de la semana, pero éste fue un sueño de hace muchos años, que por fin tuve la oportunidad de realizar.

Me obligó a intentar aprender en pocas semanas 140 años de la historia de un país que no conocía, y analizar su carácter nacional y cultural. Enterarme de las barbaridades que ocurrieron en su territorio me angustió, pero ver cómo el país logró levantar la cabeza me inspiró.

Todos los paraguayos me dieron la más cálida bienvenida posible, y me encantaría volver en otra ocasión. Y me fui más convencido que nunca que las paraguayas son las mujeres más lindas de América Latina.


Lea el artículo completo sobre Paraguay en The Economist: http://econ.st/U7h45i

También está disponible el video http://econ.st/Tb9apF




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