Lunes 24 de Noviembre del 2014

Conflictos y el desarrollo económico

22/06/2012 7:48am | COMENTARIOS |


Julio Giménez
gimenezjc@me.com

Los últimos acontecimientos de conflicto social y violencia en Curuguaty ha desatado debates en diferentes ámbitos, y este debate ha girado esencialmente sobre temas como la calidad de las instituciones, sistemas de elección, pobreza y los problemas de distribución de la tierra. Un punto central en este debate lo constituye las instituciones, pero qué es lo que significa “institución”, North1 (1993) da la siguiente definición: “Las instituciones representan las reglas de juego de una sociedad”, agrega además que las mismas “establecen la estructura de incentivos que rigen las relaciones políticas, sociales y económicas”.

Por lo que podemos afirmar que la diferencia entre las formas en que las sociedades se organizan produce a su vez distintos niveles de desarrollo socioeconómico. Así, podemos dividir el mundo en dos grandes grupos: sociedades avanzadas y aquellas en vías de desarrollo. De hecho encontramos que países con altos ingresos y con buenas instituciones políticas muestran una fuerte correlación positiva2. En el mismo sentido, datos de Collier y Hoeffler3 muestran que países con un ingreso per capita promedio de US$ 600 tienen una probabilidad de que estalle algún conflicto armado de alrededor del 8%, y cuando el ingreso por persona promedio llega a US$ 5.000, la probabilidad
de conflicto armado cae a menos de 1%.

Cómo vemos, existe una interelación significativa entre el grado de desarrollo institucional y la prosperidad económica, y en concreto una de las instituciones económicas que desempeña un papel fundamental en la determinación de esa prosperidad son los derechos de propiedad. Sin derechos de propiedad claramente establecidos no existirán incentivos suficientes para invertir en capital físico y/o humano o en mejora tecnológica.

Por otro lado, cada sociedad también establece (de manera formal o no) la manera de limitar los conflictos y lidiar con la violencia a través de determinadas reglas de juego. Estas normas modifican el comportamiento de las personas imponiendo algún tipo de costo al comportamiento violento.

PROBABILIDADES

Para todos los casos, la probabilidad que se cumplan las reglas crece si un individuo cree que los otros también lo harán; sin embargo, un individuo tiene mayores incentivos a pelear primero y hablar después si es que cree que los otros tampoco cumplirán las reglas. Por lo que la única manera de controlar la violencia y conflictos es que se tenga la seguridad de que existan organizaciones que ejerzan el poder coercitivo suficiente para asegurar el cumplimiento de las normas.

SITUACIÓN

Dentro de este marco de análisis, ¿cuál es la situación de Paraguay? Una de las herramientas que nos permite responder esto de manera objetiva es el conjunto de indicadores que desarrolla el Banco Mundial4 el cuál mide aproximadamente qué tan fácil es desarrollar una actividad productiva en un país. En 2012 Paraguay ocupa el lugar 106 entre 183 países en lo que se refiere cumplimiento de contratos, y el 64 en facilidad de registro de propiedades, y 132 en la facilidad de pago de impuestos. Y si consideramos que el paraguayo promedio es aproximadamente 3 veces más pobre que el chileno promedio, y casi 9 veces más que un suizo cualquiera, es evidente que Paraguay se encuentra más cerca del grupo de países en vías de desarrollo y con conflictos sociales.

En economías como la nuestra con un fuerte componente agroganadero y alta incidencia de la pobreza, la tierra se constituye como uno de los activos más importantes que la élite política dispone para manipular los incentivos hacia sus propios intereses, y tal como lo menciona De Soto5 (1989, 2000), el diseño claro de mecanismos de transferencia de derechos de propiedad de la tierra permanece como uno de los principales problemas de muchos países en vías de desarrollo.

EQUILIBRIO

Concluyendo, se puede demostrar que el establecimiento de derechos de propiedad claros mejora la valoración de la tierra, pero a su vez reduce la capacidad de utilizarla como herramienta para estructurar las elites políticas.

El equilibrio resultante es la existencia de corporaciones políticas que buscan mantener el poder a través de la debilitación de instituciones tanto políticas como económicas, sin embargo este equilibrio es inestable, ya que a medida que aparecen más grupos compitiendo por acceder a más poder político dentro de un marco institucional débil, esta competencia, per se, lleva a situaciones de conflicto.

*Economista.

US$ 600 per cápita de un país es un caldo de cultivo para estallidos.

5.000 dólares per cápita de un país reduce riesgo de estallidos.


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