Sábado 20 de Septiembre del 2014

El volumen de las inversiones no justifica los incentivos

14/06/2012 16:24pm | ECONOMíA & NEGOCIOS |


Claudio Sánchez
csanchez@5dias.com.py

La Cámara Industrial Paraguaya de Motocicletas y afines, CIPAMA hace público datos estadísticos exorbitantes para la industria nacional.

Afirman que, desde la implantación de las ensambladoras llevan colocadas en el mercado nacional un número de 1.200.000 motocicletas y que el 40% de los hogares paraguayos posee una moto.

Según datos proporcionados por la Cámara, han creado un total de 5.000 puestos e trabajo directos y que, por lo menos 10 mil personas trabajan indirectamente gracias a la existencia de las ensambladoras. Esto se ajusta a lo expuesto por el economista Amílcar Ferreira, quien resaltaba la importancia de la existencia de las ensambladoras por el alto número de empleos que genera.

Siguiendo con los datos publicados por CIPAMA, divulgaron que son responsables por una producción anual de 200 mil motocicletas y 150 mil bicicletas. Ahora, lo resaltante, resulta la inversión que afirman haber realizado hasta aquí, US$ 130 millones.

Vale destacar que CIPAMA se compone de ocho socios, entre ensambladoras, importadoras y metalúrgicas, y que, si bien el volumen de inversión no es equitativo, el promedio arroja la nada despreciable suma de US$ 16,25 millones por empresa.

Se declaran conscientes de la necesidad de una adecuada educación vial y destacan un acuerdo firmado entre la CIPAMA, l a OPACI y 152 municipios, donde el aporte de CIPAMA corresponde a un kit educativo vial para las clases de postulantes al registro de conducir en cada municipio adherido. Éste kit incluye una moto.

Ahora bien, hablamos de una infraestructura sólida, de ocho socios llevando adelante un emprendimiento más que exitoso. El propio Jorge Samaniego había relatado en una de sus entrevistas, meses atrás, que la CIPAMA es el mayor contribuyente de IPS, y se felicitó de tener a todos sus empleados asegurados.

Todo ello está muy bien, las empresas no hacen sino cumplir con su obligación al asegurar a sus empleados y, el hecho de ser los mayores contribuyentes de la seguridad social, lo único que deja claro es el tamaño de la empresa.

Entonces, como ya lo explicaran profesionales en la materia, los incentivos no pueden durar toda la vida. Es obligación de las empresas la liquidación de impuestos y es obligación del estado asegurar la equidad de la ley. No se puede prolongar  la vigencia de incentivos cuando una empresa ha solidificado su posición en el mercado y arroja dividendos importantes. Es menester de la empresa, asegurarse los medios para hacerse competitiva por sí sola, y del estado fijar plazos para incentivar a las empresas a volverse competitivas.  De lo contrario, lo que se está fomentando es, por un lado, la pereza de los industriales al ver florecer un negocio que arroja dividendos sin grandes márgenes de egresos en cuanto a impuestos, y por el otro lado, un desequilibrio entre empresas que pagan la totalidad de los impuestos y aquellas que se benefician con grandes descuentos.

La creación de puestos de trabajo es lo mejor que puede aportar una empresa, y con eso todos están de acuerdo. Ahora bien, a partir de allí, y tomando el caso de las ensambladoras de motos, vemos que, en la década y monedas que han venido operando, podemos hacer una pequeña lista de las posibles industrias que pudieron haberse creado como consecuencia directa del ensamblaje.

Fundición de hierro.

La capacitación de personal y la instalación de una fundidora que fabrique los bloques de los motores de las motocicletas, así como la capacitación de técnicos profesionales para las pruebas y puesta a punto de los motores, la fabricación de partes perfectamente asequibles a la mano de obra nacional, como los son los tanques de combustible y los asientos de las motocicletas.

Quizá la inversión sea importante y las utilidades se vean algo disminuidas por el volumen de fabricación chino,  que abarata los costos de sus productos finales con respecto a una eventual producción nacional y que, sumado a la exoneración parcial del IVA en la importación, estas piezas tienen un costo irrisorio para las ensambladoras. Pero, si hablamos de la creación de puestos de trabajo como principal objetivo de los incentivos fiscales, una eventual disminución en los dividendos, mínima por cierto, sería un retorno importante a los favores del mismo incentivo del que vienen disfrutando desde la implantación de las ensambladoras.

 Otro punto importante a tener en cuenta, es que el mercado local está saturado. El presidente de CIPAMA habla de una disminución de 40% en las ventas de este año con respecto al año pasado, señal clara que en el mercado local ya no hay posibilidad de la gran explosión de ventas de los primeros años. Esto, en lugar de desalentar la fabricación de los biciclos o, centrar la atención en el proyecto cercano de fabricación de vehículos de cuatro ruedas, debiera impulsar el perfeccionamiento de la industria, que ya probara su éxito y viabilidad, de cara a mercados regionales donde la competitividad, por el precio de la mano de obra local en comparación a nuestros pares y, los bajos costos de energía como principal agregado, podrían hacer de esta marca nacional un referente histórico en la industria. Pero hay que jugar de acuerdo a las reglas.

 




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